Llegué una noche que andaba por las medias sierras de Brugos a la villa medieval de Covarrubias. Calles de piedra y una plaza con casa de soportal, de los que hay por Castilla, dos columnas de piedra y una viga de madera que sostiene el entramado del piso. El suelo de cantos rodados y al fondo una torre de homenaje, el despojo que quedó de una fortaleza. Cerca la colegiata y en la pequeña plaza que da a su fachada lateral la estatua de bronce de una joven mujer.domingo, septiembre 16, 2007
Kristina de Noruega
Llegué una noche que andaba por las medias sierras de Brugos a la villa medieval de Covarrubias. Calles de piedra y una plaza con casa de soportal, de los que hay por Castilla, dos columnas de piedra y una viga de madera que sostiene el entramado del piso. El suelo de cantos rodados y al fondo una torre de homenaje, el despojo que quedó de una fortaleza. Cerca la colegiata y en la pequeña plaza que da a su fachada lateral la estatua de bronce de una joven mujer.
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11:36 p. m.
Etiquetas: Los recuerdos
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